Esta iglesia se fundó con el proposito de perseverar «…en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración… para que el Señor añada cada día a la iglesia los que van a ser salvos» (Hechos 2:42-47).
Convencidos de que el Señor tiene un plan específico para esta asamblea, miramos al futuro con confianza. Aún queda mucho trabajo por delante, manteniendo la visión de alcanzar a las almas perdidas con un mensaje de amor y esperanza.